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¿Qué tan sólido el tipo de cambio a $12.50?

Por: Ignacio Beteta V.

La paridad del peso mexicano en $12.50 por dólar norteamericano representa un valor nostálgico que recuerda la época del desarrollo estabilizador que comprende los años de 1954 a 1970. Durante este periodo la economía mexicana creció a un ritmo promedio anual del 6.7%, con una baja inflación de menos del 4% anual promedio y con un tipo de cambio fijo en $12.50 pesos por dólar norteamericano que estuvo vigente desde mayo de 1954 hasta 1975. El desarrollo estabilizador llegó a su fin con la política de gasto público expansionista del régimen presidencial de Luis Echeverría (1970-76) que obligó a devaluar al peso en agosto de 1975.

A partir del régimen presidencial de Echeverría, México no ha vuelto a generar las condiciones para un crecimiento sostenido. Las razones fundamentales para ello, han sido: el desequilibrio en las finanzas públicas, la alta dependencia de los ingresos gubernamentales en las exportaciones petroleras, el elevado déficit comercial en periodos de crecimiento económico y la falta de reformas en el orden político, jurídico y de política económica que han rezagado al país en competitividad frente a un mundo global.

Para visualizar la paridad actual de la moneda mexicana en un contexto histórico desde 1975, debe considerarse que su cotización actual de $12.50 pesos por dólar correspondería a $12,500 pesos por dólar, de no habérsele eliminado tres ceros a los precios en México en 1993, medida que se llevó a cabo como resultado de la inflación acumulada en más de dos décadas, lo que complicaba el manejo de las cifras.

La pregunta obligada es, si el tipo de cambio permanecerá en un nivel cercano a $12.50 pesos por dólar, con las variaciones que corresponden a una moneda con una paridad variable. La respuesta, cómo cualquier pronóstico en la economía, dependerá de la reacción de los mercados, que corresponde a la suma de las acciones individuales de los inversionistas y consumidores.

La crisis financiera mundial de 2008, mostró la manera en que las monedas de las economías emergentes pueden ser arrastradas por factores externos. Como ejemplo de ello, previamente a la crisis, el peso mexicano había registrado una paridad de $9.91 pesos por dólar el 7 de septiembre de 2008. Un mes después, como resultado de la crisis internacional en que empresas y e instituciones financieras en el mundo extrajeron dólares de sus filiales para contrarrestar su apremiante situación financiera, la salida de divisas en México llevó al peso a una paridad de más de $13.00 por dólar, el 10 de octubre de 2008. Pocos meses después, el 11 marzo de 2009, el peso se cotizó en $15.35 pesos por dólar.

Sin embargo, a partir de esa fecha, el peso mexicano se ha revaluado frente al dólar norteamericano. Para poder proyectar su posible estabilidad, es necesario analizar los siguientes elementos que han dado lugar a su cotización reciente de $12.50 pesos por dólar.

* El ingreso de capitales de corto plazo, que se canaliza a la compra de valores gubernamentales, aumenta la oferta de dólares, lo que favorece la revaluación del peso. Esta entrada de divisas es resultado de la menor aversión al riesgo de los grandes fondos internacionales que buscan invertir parte de sus recursos en economías emergentes donde los rendimientos son mayores. En el caso de México los bonos gubernamentales ofrecen tasas 20 veces superiores a los de EUA (4.5% en México vs 0.22% en EUA).

* La permanencia del grado de inversión de la deuda pública mexicana como resultado de la disciplina en las finanzas del gobierno federal, del control de la inflación y de la política de incremento en las reservas internacionales.

* El control de las cuentas con el exterior en un nivel saludable al registrarse un déficit en cuenta corriente de menos del 2% del PIB,

* Un precio del petróleo acorde con el presupuestado de $59 dls/barril.

* Un perfil de deuda externa acorde a la capacidad de pago del país.

* La revaluación del dólar frente al Euro, al percibirse una recuperación económica más rápida en EUA que en Europa, lo que hace atractivo para los grandes capitales invertir en dólares y, consecuentemente, en monedas ligadas a esa misma divisa como es el peso mexicano.

Consecuentemente, en un entorno internacional, donde se avizora una recuperación económica mundial, encabezada por los EUA y países asiáticos, conjuntamente con el saneamiento del sistema financiero mundial, el tipo de cambio se mantendrá estable mientras en México la política económica mantenga su prudencia financiera.

Dicha estabilidad no significa un tipo de cambio fijo. Pero en ausencia de movimientos desestabilizadores inesperados, la moneda mexicana, en su paridad respecto del dólar, no rebasaría un valor máximo de $13.25 pesos, con una mayor probabilidad de mantenerse en una cotización interbancaria por debajo de los $13.00 pesos durante 2010. Dentro de los factores que pudieran causar mayores variaciones en el tipo de cambio, sería un alza en las tasas de interés en los Estados Unidos, pero que permitiría que el peso se mantuviera dentro del rango señalado, $12.50 y $13.25.

Al análisis anterior, debe agregarse una pregunta: ¿Un tipo de cambio estable garantiza el crecimiento económico? La respuesta es NO.

* La reactivación de la economía no sólo requiere de un entorno financiero estable, sino de proyectos de inversión, tanto públicos como privados.

* En el caso de México, se necesitan llevar a cabo las reformas estructurales que propicien el entorno apropiado para detonar volúmenes importantes de inversión que permitan elevar la productividad de las empresas y aprovechar las ventajas competitivas que tiene el país.

* Dichas reformas abarcan la reforma política, la laboral, la energética, la educativa y la de seguridad jurídica a la propiedad y a las garantías individuales, entre otras acciones como la simplificación administrativa y mayores prácticas de competencia en el mundo de los monopolios.

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Artículo publicado por la CANADEVI en su REVISTA VIVIENDA MEXICANA del mes de abril de 2010.

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